La limpieza periódica de las persianas impide la acumulación de polvo entre las rendijas, lo cual es complicado de sacar. Esto se evitará pasando un plumero todas las semanas. Si las persianas están salpicadas, limpia con un paño mojado en agua con detergente y secar. Si la suciedad se ha incrustado, agrega al agua unas gotas de amoníaco y frota con cepillo. Para limpiar las persianas con celosías graduables, moja un guante de tela en agua con detergente y pasa por cada una de las láminas de la persiana. Cambia el agua cuando sea necesario.
Cómo quitar el moho de paredes y techos de forma definitiva
El moho en paredes y techos es uno de los problemas más habituales en viviendas, especialmente en zonas húmedas o con poca ventilación. Más allá de...


